martes, 20 de julio de 2010

20 de julio de 2010, el mejor día...




















Hasta este momento he escrito acerca de varios sitios que he visitado, pero hoy es el mejor día para escribir de un sitio que conozco mejor que todos los demás, y ese sitio es Colombia. Aprovecho que se cumplen 200 años del grito de independencia para contar mi visión acerca de este país tan malvado como bonachón, y que por muchos (entre los que me incluyo) es considerado uno de los países mas bonitos del mundo y uno de los mejores "vivideros".

Colombia no tiene estaciones, pero si queremos cambiar de temperatura en el momento del año que queramos, simplemente cambiamos de ciudad, y ya está, podemos pasar del frío invierno al calor veraniego en cuestión de 1 hora o menos. En Colombia los paisajes son incomparables, tenemos desiertos, montañas, playas paradisíacas, mar caribe, océano Pacífico, cañones de ríos, nieves perpetuas y llanuras inmensas.

Colombia es la tierra donde las manzanas hay que importarlas, pero donde yo he podido probar mas de 5 variedades de mango, y seguro que hay muchas más, las frutas saben a fruta, y las verduras a verduras, donde las flores exóticas nacen silvestres y las oficinas huelen a café.

Colombia es el lugar donde mi padre se quedó después de mucho andar y donde decidieron que yo debería nacer (gracias por eso a los dos), es el lugar donde conseguí mis primeros amigos, muchos de los cuales todavía conservo, y donde me enamoré por primera y (hasta ahora) última vez, gracias a esos dos amores por formar parte de mi historia.

Es el país odiado y amado, capaz de dar vida a leyendas tan malas como Pablo Escobar o El mono Jojoy, y tan buenas como todos los que cada día ponen su granito de arena para que las cosas malas no hagan mas daño al país, esas leyendas tienen muchos nombres propios, muchos famosos, que todos nos sabemos, pero los mas importantes son los que no son famosos, son esos millones que dentro y fuera de Colombia, la hacen (hacemos) grande.

Es el país que, con diferencias de pensamiento, aveces irreconciliables, es capaz de unirse ante las injusticias y tener una sola voz como "no más FARC" o "Ingrid, no nos vamos a dejar". Y es el país que en los peores momentos nos enseñó que lo más importante no era salir corriendo sino convencernos de todo lo bueno que teníamos, creérnoslo, y contarlo al mundo, yo no conozco gente tan orgullosa de su tierra como los colombianos!

Es el país del sagrado corazón; el país de las papas criollas; el país donde desayunar las sobras del día anterior (calentao) es un manjar; es donde cuando alguien dice "maizena", aunque hable de la harina de maíz, el real significado es fiesta; es el país donde los extranjeros se quedan y se confunden con nacionales; es donde se habla uno de los castellanos mas puros en el mundo según la RAE; donde los extranjeros siempre son bienvenidos, y donde (que no se les olvide a los malos) LOS BUENOS SOMOS MAS!!!!!!

Es un país que ha tenido muy buenos vecinos, que en algunos casos se han mudado, dejando a otros mas ruidosos y desconsiderados, pero que seguramente también se irán y darán paso a otros mejores, ellos saben que en nuestro vecindario serán bienvenidos, nosotros tampoco hemos sido siempre ejemplares, muchas veces nos hemos equivocado en nuestras elecciones, pero otras tantas, no lo hemos hecho y hemos sabido rectificar entre todos.

Colombia también es el lugar donde un día decidí hacer la maleta y marcharme a descubrir que había mas allá del mar, para extrañarlo y valorarlo cada día más, donde dejo un trozo de mi corazón cada enero al partir, pero donde vuelven las mariposas de la emoción cada diciembre al regresar, donde siempre me siento bienvenida, bien recibida y bien querida.

Y lo mas importante, lo mejor de Colombia, por encima de los paisajes, la comida, el clima...MI GENTE, los míos, los mejores de todos, esos que todavía me escriben, los que me piensan, a los que pienso cada día, y también a los que pienso con menos frecuencia, los que han formado parte de mi vida y seguirán haciéndolo, los que me han dejado, y los que yo dejaré algún día, es el país de mis amigos de infancia y adolescencia, esos amigos que con total generosidad han dejado espacio para que mis nuevos amigos, los que he conocido aquí, lleguen a mi vida, entren y ocupen un puesto importante.

Colombia es mar, montañas, guerra, paz, fiesta, reinados, flores, café, guerrilla, pueblos coloniales, vida y pasión. Colombia es lo que corre por mis venas, pero por encima de todo, Colombia es un sitio al que siempre querrás regresar!!!

martes, 22 de junio de 2010

Incredible Bangalore


Como destino, uno de los mas soñados y esperados: India
Había que ir de trabajo, pero obviamente mi espíritu no me permite dejarlo solo en un viaje de esos en los que solo conoces la habitación y una sala de reuniones de un hotel. Asi que con ganas de embarcarme en mi personal aventura por las "indias" empaqué la maleta y me fui.
El primer impacto fue un poco fuerte, cuando al cerrar la puerta del avión en Paris, nos fumigaron con insecticida por "normativas internacionales", que serán muy internacionales y todo, pero a mi esta es la primera vez que me fumigan; además ellos pueden decir lo que quieran, pero eso no puede ser bueno, así huela a fresa.

Al llegar a Bangalore (24:30) fue al estilo Sex and the city 2, un carro para cada uno de los de la empresa, que llegabamos en el avión, luego de camino al hotel descubrí que la ciudad se duerme muy temprano. Así que ese fué el único momento en que vimos el pavimento y los andenes de una ciudad que de día hierve de vida, carros, rickshaws, motos, vacas y vendedores.

El hotel, sin palabras, el baño era mas grande que mi habitación en mi casa de Barcelona, nos recibieron con un collar de Jazmines que olía delicioso y nos pusieron el lunar rojo en la frente, la verdad es que fue una lástima no poder disfrutarlo por el cansancio y el jet-lag.

Los 3 días de la reunión fueron super buenos, pero mi objetivo no es hablar de trabajo en este blog, así que solo comentaré que el último día tuvimos una fiesta estilo Bollywood, todas vestidas con saris y los hombres con trajes típicos, nos hicimos tatuajes de Henna, tal como se los hacen las mujeres el día de la boda, y nos comentaban que mientras mas oscuro se ponga, mas felicidad va a tener la pareja, y para terminar, vimos un show de baile Indio, precioso!!!.

Terminado el trabajo había que ver la ciudad, y aunque mucha gente hable de la india, no hay nada como verlo con tus propios ojos. Bangalore es una ciudad de 6millones de habitantes, en la que todavía hay muchas calles despavimentadas, se está construyendo el metro que lleva 2 años en obra y no saben cuanto más se tardará en estar listo, los rickshaws son el transporte mas demandado y el que mas extensión de la ciudad ocupa, y todos manejan como locos.

Si le quitamos los saris a las mujeres, y les aclaramos a todos la piel, podríamos estar en algún barrio de Bogotá, en zonas de Santa Marta, o incluso de cualquier otra ciudad de Colombia, pero en cuanto la mente empieza a viajar, los colores, o las vacas caminando por la mitad de la calle o comiendo en cualquier basuerero, o incluso comiendo piedras, te devuelven al lugar en el que estas.

Estuve en dos templos fabulosos, en los cuales había que quitarse los zapatos para poder entrar, y, aunque caminar descalza por la "calle" no es una de mis actividades favoritas, cuando entras al templo y haces esa comunión mística con la espiritualidad india, no te acuerdas de nada, simplemente te dejas llevar por los cantos, el fuego, el agua y los rituales.

Lo que mas me gustó, fue atar un par de lazos naranjas, dejando así atados tus problemas y preocupaciones y dejándoselos a la deidad de turno para que él se encargue de ellos. Mis problemas se quedaron allá!. Y la segunda cosa que hice y que me encantó fue encender una vela y ponerla a flotar en un lago frente a Namah Shiva, mientras pedía un deseo (todavía no se me ha cumplido, pero cuando se cumpla les contaré).

Por los alrededores de los templos es fácil encontrar monos saltando en las ramas de los árboles y en las rejas cercanas, vacas y hasta cabras. Siempre hay gente cuidando de tus zapatos y, dependiendo del templo, te pueden cobrar por entrar la cámara de fotos, o no recibirte una propina, todo depende de donde estés.

No puedo dejar de hablar de la comida, deliciosa, muy condimentada, y extremadamente picante, menos mal en lugar de maleta, yo llevaba un botiquín, y con gran fortuna, casi no tuve que usarlo, la comida había que probarla y disfrutarla, aunque al final de la semana, yo ya estaba bastante cansada del picante, así que opté por disfrutar de las frutas, ya que había de todo tipo, delicioso!

Ya hace casi un mes que estuve, y aunque no tuve demasiado tiempo para disfrutar del país, lo único que se es que la India es un lugar para ir, y volver, y volver, y volver...

martes, 20 de abril de 2010

Las colinas de Lisboa

Nuevo destino, buena compañía, una guía prestada, maleta, y una cámara, no necesito nada más. Y aquí estoy unos días después de volver de Lisboa.

Suele pasar que después de haber estado en Oporto, no puedas evitar hacer comparaciones entre las dos ciudades, pero es cierto que no deberían hacerse, Lisboa brilla con luz propia, esa luz que te da el tener agua como eje principal de la ciudad. Y si a esto le agregas estar en una colina lo que da ese encanto de " pesebre" a las construcciones por niveles, no puedes mas que admirar la ciudad, y disfrutarla.
Para ver Lisboa se necesita calzado cómodo, un billete de metro y ganas de disfrutar. en la zona del río, puede parecer que estás en San Francisco, ya que la ciudad cuenta con la réplica exacta del golden gate, y aquí sin niebla!, pero también te encuentras a Belém a la que llegas después de 40 min en autobús. Hay que hacer la fila en la pastelería para probrar los pasteles de Belém que son tan típicos con canela y azúcar. Y luego caminar y caminar, dejándote invadir por la vida que bulle a orillas del río. Aquí hasta las alcantarillas hablan.

Ya en la ciudad, las colinas y las calles angostas de las distintas zonas de la ciudad, con el tranvía que te ayuda a cansarte menos, hacen que el encanto no se pierda. Puedes pasear por todas ls plazas que hay, unas al lado de otras, y en casi todas iglesias fantásticas. Aunque los Italianos y los españoles tiene fama de gritones, quien lo dice, no ha ido a Lisboa. En todas partes te puedes encontrar gente gritando, discuten en público sin ningún inconveniente.

La comida deliciosa, el clima perfecto, el ambiente animado, la ginjinha fuerte y dulce, pero imposible no probarla, Bairro alto con calles laberínticas y una vida nocturna que es una delicia, y el castillo de San Jorge, al que llegas después de disfrutar un de las vistas mas lindas que Lisboa, que se encuentra en cuantro te bajas del tranvía 12 que te lleva hasta allá, y calles adoquinadas, con figuras hipnóticas..

Pero no todo es bueno, hay zonas en las que falta una "lavada de cara", construcciones preciosas abandonadas y que afean la ciudad allí donde las encuentras, y algunas paradas de tranvía super congestionadas... pero sin duda un destino a recomendar.

Montreal, la ciudad de la imaginación















Casi desde el segundo día de estar en Montreal, tuve claro el título de este post, La ciudad de la imaginación...es complicado definir el paso por la ciudad, primero fue el paso por las 4 estaciones en tan solo 10 días, pasando de -4º a 27º, sin que para la gente fuera un sorpresa o un inconveniente, cuando en España hay fines de semana dedicados por completo al cambio de armario entre una estación y otra.

Pero realmente esta no es la razón para que haya que usar la imaginación en Montreal, la realidad es que en la época que fui, no había nada de lo que me contaban que se podía hacer: "aquí en verano ponen unas terrazas preciosas", "allí en invierno se puede patinar en el hielo", "al otro lado ponen unas tarimas y hacen obras de teatro en verano"...y yo,como no veía nada, pues me lo imaginaba, así que seguro que cuando la imaginación se convierta en realidad, la ciudad será aún mejor de lo que yo vi.


Hubo personas que me decían que en Montreal realmente no había nada, y aunque se que la parte de la imaginación fue importante, también lo fue la realidad, me encontré con una arquitectura particular, con puertas puestas de dos en dos, y ningún portal igual a otro, podían cambiar los colores, las formas, la decoración, o los marcos, pero aunque busqué con mucho interés, no encontré dos puertas iguales en toda la ciudad.

Me encontré con el cariño inmenso de la amistad forjada con los años de compartir buenos y malos momentos, con el compartir desinteresado de quien solo tiene cosas buenas para entregar, y lo mas importante, me encontré con la tranquilidad que brinda la compañía de uno mismo y lo que le gusta hacer. Encontré como cada vez, el gran placer de la fotografía, y las sensaciones que me brinda, realmente lo disfruto cada vez mas!!!.

Aunque en general se veía poca gente por la calle y yo se lo achaco al frío, cuando salió un poco el sol, salió también a acompañarlo la necesidad de socializar en sitios abiertos. La ciudad empezó a respirar de forma diferente, la energía fluía y la vida volvió, tal como pasa con las hojas de los árboles que empiezan a asomarse en cuanto salen los primeros rayos de sol. Canadá es naturaleza en todo su esplendor, prados verdes inmensos, agua por todas partes, árboles milenarios y ardillas por los parques de la ciudad.
En Montreal probé la miel de maple, me subí nuevamente en un bus de colegio, tuve desayunos y cenas maravillosas, dormí en una cama-hamaca, me reí como hace mucho tiempo no me reía, ví murales maravillosos de un valor artístico inclaculable, comí en el restarante mas especial en que haya comido nunca, encontré un poco del francés que tenía olvidado en el cajón de las cosas que no usas, y disfruté por completo de la libertad que te da el pasar tiempo a solas sin tener sentimientos de soledad.

No puedo dejar de mencionar mi paso por Otawa y Quebec, ciudades maravillosas, fotogénicas, con gente muy agradable con ganas de ayudar en todo momento, arquitectura alucinante y paseos largos y silenciosos.


Si volvería a Canadá?, definitivamente si, verano será seguramente la mejor época para ir, y así la vida cultural, las terrazas para tomar algo, remar en los laguitos, los cielos azules profundos, los días eternos y las noches cortas, los picnics en el parque, la brisa fresca (en lugar del viento helado) las obras de teatro al aire libre, las caminatas ligeras y la alegría generalizada dejarán de ser un privilegio para personas de gran imaginación y se convertirán en una maravillosa realidad.

martes, 16 de febrero de 2010

Berlin, a 20 años de la caída

Empezar un post sobre una de las ciudades de las que mas se ha escrito en el mundo, no es nada fácil, me ha costado empezar, pero aqui voy!!!!.



Lo primero que tengo que hacer es aclarar que no visité Berlín en un buen momento, simplemente porque me moría de una gripa con Laringitis, faringitis, y todas las "itis" posibles, pero igual esto hace que la forma en la que viví esta ciudad sea la diferencia entre este post y el resto de los escritos en el mundo.

Este fue un viaje que tenía muchos objetivos, y si la compañía no hubiera sido la que fue, seguro que con lo enferma que estaba, no me hubiera levantado de la cama. Pero ir de viaje con una hermana de ojos tristes que al saber el destino sonrió por primera vez después de un tiempo, y celebrar el cumpleaños de otra hermana que la vida me ha regalado, hacen que no haya gripa, o "itis" suficiente para quedarte en casa, simplemente hay que empacar la maleta, ir bien equipado para el frío intenso del mes de noviembre y dispuesto a dejarse impregnar por la carga histórica de una ciudad hermosa y gris.

El vuelo no fue demasiado bueno por aquello de la altura y la congestión de la gripa, que hace que el avión no sea el sitio mas deseable, pero asomarte por la ventana y encontrarte depronto volando por encima de los alpes nevados, esas montañas que parecían presentes solamente en los mapas de geografía, hace que todo se te olvide por un momento. Sinceramente me impresiono cada vez mas con las maravillas de la naturaleza, muy por encima de las construidas por el hombre.


Luego llegamos a Berlín, ya el frío en el aeropuerto nos indicaba que no nos habiamos equivocado al comprar ropa térmica. Una pasada rápida por el hotel, un mapa básico, y a descubrir lo que la ciudad nos pudiera ofrecer. Aunque el muro hace 20 años exactos que cayó, siempre fue bastante fácil saber a que lado estábamos ya que los vestigios de lo que ha sido la historia no dejan lugar a dudas. Aún así siempre había aquella inquietud por saber de que lado estábamos, ya que es claro que nunca se vivió igual a un lado o al otro.


A diferencia de otros viajes, en este me dejé llevar, no busqué demasiada información y simplemente dejé que la ciudad se me presentara con total tranquilidad, también con el tiempo he descubierto que muchas veces irte sin rumbo por una ciudad, te muestra mucho más de lo que una guía turística puede hacer.


El primer día fue muy lluvioso y frío, pero aún así nos permitimos pasear por el centro de la ciudad por la parte mas moderna, por la Alexanderplatz, y para terminar el día por los alrededores de la puerta de Brandenburgo, monumento de la unificación y que tantos sucesos históricos ha presenciado a lo largo de los años. He de confesar que me impactó mucho mas de lo que me imaginaba, aún cuando la había visto muchas veces en fotos y programas de TV, realmente la carga histórica hace que los sitios se vean muy diferentes en vivo y en directo.


Cruzar la puerta y caminar sin rumbo nos hizo encontrarnos con el bundestag, con el río Spree donde tantas personas vieron morir sus ilusiones de pasar al otro lado de la ciudad. La lluvia, el frío y las cruces que te vas encontrando por el camino hicieron que en ningún momento se nos olvidara lo que había pasado no hace demasiado tiempo por esos sitios que nosotras ahora recorríamos, de hecho muchos lugares nos dejaban sin palabras, así que nosotras caminábamos y nos hacíamos compañía, mientras cada una dejaba que la ciudad le hablara y le contara sus secretos.


Los días siguientes paseando por Mitte, encotrándonos sitios maravillosos de color dentro de la antigua parte oriental, bordeando lo que queda del muro con sus grafittis que no son mas que la expresión libre de los pensamientos que una pared tan poco "común" puede generarnos, paseando por las calles y monumentos que recuerdan a cada paso la vida que se ha vivido allí y la que se vive ahora, fueron una comunión fantástica entre las tres.


El memorial al holocausto consigue perfectamente el objetivo que el artista se propuso cuando lo construyó: que la gente que se mete entre sus columnas, se encuentre perdida y sin rumbo. Cuando te metes entre sus comlumnas también te encuentras la inocencia de los niños que juegan dentro de este laberinto, totalmente ajenos a lo que representan, tal como debía ser durante el holocausto, donde ellos, mas que nadie, jugaban inocentemente sin saber que pasaba en realidad.


Y no puedo dejar de mencionar Check point Charlie, uno de los antoguos puntos fronterizos de la ciudad que ahora vive abarrotado de turistas y donde los guardias son todo, menos una imagen de lo que pudo haber sido, ya que sonríen y posan (previo pago) para las fotos. Como tampoco puedo dejar de mencionar la iglesia en recuerdo del emperador Guillermo, que se conserva en estado de ruina como memorial y recuerdo de la guerra, aunque con una parte moderna construida para la celebración de ceremonias religiosas, donde entras y te acercas al cielo con sus vitrales azules y rojos.

Les tachelles, galería al aire libre que deja que la parte artística de Berín se muestre en su esplendor, la búsqueda del Bar 25, que nos costó tiempo y kilómetros, para al final encontrarlo cerrado, las idas y vueltas en metro viendo a la gente, orandgestadt, las cervecitas, las caminatas eternas, las llegadas al hotel comparando quien tenía mas prendas de ropa encima, las toneladas de pastillas para poder estar en disposición de salir a la calle, el muro presente y ausente, los sentimientos a flor de piel al ver lo que una guerra puede causar, los primeros puestos navideños, las hojas secas por las calles, eso ha sido para mí una visita de otoño en Berlín

viernes, 5 de febrero de 2010

Marrakech, ciudad de contrastes

Hace unos días fui a una de esas ciudades de las que mucha gente habla, tu siempre tienes en las tareas pendientes, pero nunca encuentras el momento para ir: Marrakech.

Cuando elegimos el destino, yo estaba segura de que me iba a gustar, pero no sabía hasta que punto. Nadie me había hecho un mal comentario del sitio, y por esto tenía esa especie de miedo interno en haberme excedido en las expectativas puestas en este destino en particular.


Llegamos por la mañana y ya en el avión empecé a sorprenderme con la majestuosidad del Atlas, lástima que en las aerolíneas low cost no te dejen llevar nada en la mano, porque mi cámara tenía que haber registrado ese momento.


Después, en el aeropuerto siguieron las sorpresas, desde el avión era como haber aterrizado en Armenia, por la forma del aeropuerto, no se, lo que se veía era muy parecido, pero en cuanto entras, no tiene nada que ver. Realmente era mucho mas moderno y bonito de lo que me había imaginado, incluso la parte de equipajes es mucho mejor que la de El Dorado

Durante el camino a la Medina, donde estaba el hotel, puedes ver el Atlas casi desde cualquier sitio, y la ciudad tiene ese toque de "modernidad avejentada" que la hace super curiosa. Pero cuando entras a la medina, todo cambia. La velocidad, el ruido, los olores, los colores, la gente...todo es diferente, es como cambiar de mundo.



En el día era increíble poder estar sin abrigo a finales de enero, pero en la noche era increíble que hiciera el frío que hacía, aún así, la ciudad mantiene su encanto.



Caminar por la medina es toda una aventura, aunque no pueden entrar los carros, tienes que estar evitando siempre que te atropellen, si no es una moto, puede ser la bicicleta, los carritos de mulas, un señor con una carreta o incluso la misma gente que va caminando y aveces no se da cuenta de quien va por el otro lado o tal vez frena delante tuyo, así que hay que estar atentos, pero sin perderse ningún detalle.




En las calles te puedes encontrar todo tipo de tiendas, donde puedes comprar casi cualquier cosa, son calles de color rosa, algunas con una especie de esterillas en el techo que hacen que se consigan unos efectos de luz que un amigo me describió con mucho acierto, como de película de la biblia, estas luces le dan a la ciudad un aire especial, te resguardan del calor, pero aún así dejan pasar la luz y salir los olores.


Por las calles hay que perderse, caminar sin rumbo, meterse por callejones, no hay problema, y con seguridad te vas a encontrar algo especial, algo lindo, o simplemente un gato que se acerca con curiosidad. La gente te habla, te quiere guiar, obviamente a cambio de dinero, pero por lo menos sabes que si pierdes el rumbo siempre habrá algún marroquí "interesado" en ayudarte.


Ir a Marrakech y no sentarse en una terraza de la plaza Djemaa el Fna a ver como la vida de la plaza cambia radicalmente mientras va cayendo la noche y a disfrutar de uno de los atardeceres mas lindos y coloridos que hay, es como no ir a la ciudad.

La plaza en el día está llena de vendedores de todo tipo, encantadores de serpientes, tatuadoras con henna, malabaristas e incluso dentistas o mejor...sacamuelas. Y en la noche se empieza a llenar de restaurantes móviles donde los encargados de conseguir clientes se promocionan como Arguiñano, Ferrán Adriá e incluso Carme Ruscalleda, de corrillos con músicos que tocan ritmos muy parecidos a las cumbias y otros ritmos del caribe colombiano, de grupos de gente bailando, y de muchos, muchos turistas. Moverse y perderse entre la gente es a la vez agobiante y maravilloso, es distinto a las 4 de la tarde y a las 8 de la noche, aunque pases exactamente por los mismos sitios.

Y luego la tranquilidad de la terraza del hotel, el cielo despejado que los desiertos te brindan y la oscuridad necesaria para ver las estrellas en una noche de luna llema, no tienen precio.

Marrakech es una ciudad de contrastes, de olores, cada esquina huele distinto, huele a comino, a menta, a canela, a animales, a plaza de mercado, unas veces mejor y otras peor, pero siempre distinto; es una ciudad de luces y de sombras en los callejones; de colores, de rosas y azules intensos en jardines como los Majorelle; de música maravillosa, de ruido y de silencios, de silencios rotos por los llamados a la oración, incluso a las 6am; de herreros, artesanos y curtidores; de comida maravillosa, de té y de compartir.

domingo, 17 de enero de 2010

¿Y que prefieres, Madrid o Barcelona?

Después de charlar con alguien a quien le he contado que he vivido 4 años en Madrid, y el tiempo restante de estos últimos 7 años, en Barcelona, esta se convierte en la pregunta casi obligada.

Se que mientras me preguntan, los madrileños, ya sea de nacimiento o por adopción, prefieren que les diga que la elegida es Madrid, y los catalanes, sean o no Barceloneses, están esperando oir lo que corresponde. También se que muchas veces he contestado a esta pregunta y al interlocutor no le ha gustado la respuesta, pero pensándolo fríamente, ví que esta era mi oportunidad para pensar en las dos ciudades y saber si podía tomar una decisión.

Ahora que vivo en Barcelona, siempre me acuerdo del sol de Madrid, no se cuantos días soleados tiene la ciudad al año, pero seguro que son 300 o más, es increible el color del cielo que tiene la ciudad, aún cuando haya 40 o 3 grados de temperatura.

En Madrid siempre puedes irte a tomar unas cañitas de esas que vienen siempre con una tapa, y buena compañía. Vayas donde vayas, y a la hora que sea, siempre encontrarás mucha gente caminando por la calle, y ese "ambientillo" que tiene un efecto mágico y hace que te den ganas de salir y estar por ahí.

Cuando te quieres ir de marcha, sabes que no importa la zona en la que estés, siempre encontrarás abierto un bar o una discoteca, donde tomarte algo, y seguro que tienes diversión garantizada hasta la hora que quieras irte a casa.

Desde la arquitectura, la ciudad es maravillosa, solo dar un paseo por la gran vía, puede llenar una tarjeta de memoria de la cámara fotográfica, y así por tantas zonas de la ciudad, el Madrid de los Austrias, el templo de Debod, el parque del retiro...


Pero lo más importante, y lo que siempre hace que vuelva a Madrid, son mis amigos. En 4 años, tengo personas maravillosas que adoro, y que han estado conmigo en las buenas, y en las no tan buenas, mis ángeles que me han apoyado, me han acogido, me han hecho formar parte de sus vidas, y se han hecho un hueco en la mía. Sin ellos Madrid no sería mas que un destino turístico fabuloso, pero no tendría ese encanto que hace de la ciudad lo que ha sido y es para mí.

Y para terminar con esta ciudad, Madrid ha tenido muchos significados en mi vida: oportunidad, re-encuentro, soledad, renacer, felicidad, libertad, amor, convicción, aprender, empezar...

Y que pasa con Barcelona? Es una ciudad impresionante, una de las mas lindas en las que he estado. Tiene un clima ideal, no es ni tan caliente ni tan frío como Madrid cuando llega a los extremos, y si a eso le agregamos que las distancias en general no son largas, y el tráfico no es demasiado caótico, hace que sea una ciudad con una excelente calidad de vida. Una ciudad "caminable" con una importante riqueza cultural tanto por la multiculturalidad de sus habitantes, com por la cantidad de turistas que la visitan a diario, aqui puedes encontrarte gente de todas las razas, religiones, culturas que te puedas imaginar.

De Barcelona adoro los colores de la Boquería, la elegancia de la arquitectura, la parte aartística que se respira por las esquinas del centro, pero por encima de todo, adoro el mar, es mi debilidad, y otra de las grandes ventajas que tiene esta ciudad, las terracitas de la Barceloneta, en las que siempre hay gente, poder sentarte en un banco y oir el sonido de las olas no tiene precio. El poder subir a Montjuic o al Tibidabo y ver toda la ciudad de cara al mar, el tener la posibilidad de moverte en bici, de caminar para ir al trabajo o de ir a la playa en cualquier momento (así haga frío) son cosas que hacen de Barcelona un excelente lugar para vivir.




Barcelona en mi vida ha significado tranquilidad, aprendizaje, lucha, reflexión, proyección.

Y al final...con cual de las dos me quedo yo?, me quedo con lo bueno de cada una, con lo que cada una de ellas me ha dado en cada momento, y definitivamente la respuesta a la pregunta nunca será del gusto de quien la hace, porque si me la hago yo en este momento, nada tendrá que ver lo que diría hoy, con lo que dije la semana pasada, o diré el próximo mes!.