sábado, 30 de abril de 2011

Engelberg, naturaleza en estado puro


Cuando oí por primera vez el sitio al que iba, nunca me imaginé lo que me iba a encontrar. No tenía ni idea que había allí ademas de nieve, ya que, aunque lo busqué en internet (es un deber cuando vas a viajar) la mayor parte de las imágenes que encuentras son de esquí.

Me preparé una maleta con ropa de todo tipo, y salí rumbo a uno de los parajes naturales mas lindos que he conocido en la mitad de las montañas.
El sitio queda a unas 2,5 horas de Zurich en tren, sinceramente me pareció un poco lejos, pero el paisaje desde el tren es precioso, muy verde, y poco a poco, ves como te vas metiendo entre los imponentes alpes, eso no tiene comparación.

Yo llegué de noche, por lo que no vi claramente el sitio, pero al día siguiente, cuando abrí la ventana de la habitación y me encontré rodeada de montañas de mas de 3.000mt, y yo estaba a unos 1.000mts....no pude dejar de enamorarme y de sentir una felicidad incomparable.

Es impresionante como en un sitio en el que no ves gente, porque me crucé con 6 personas por la calle en 3 días, se puede sentir con tanta fuerza esa sensación de vida!!!, es naturaleza, es verde, es nieve, es agua, es cielo, es sol, es frío y calidez....sencillamente te sientes vivo y afortunado de poder disfrutar de un paisaje tan, tan...maravilloso, me quedó pendiente subir a la montaña, no iba preparada para ello, ya que no me imaginé realmente lo que me encontré, porque si lo hubiera sabido me guardo un par de días para disfrutarlo.

Eso si, después de regresar a Barcelona, lo he decidido, tengo que volver, en verano para ver esa fuerza verde de la naturaleza donde hay tanta agua, en primavera para ver mas cascadas como las que vi desde el tren, o incluso en invierno para ver si están todos los esquiadores que ya en marzo abandonaron la ciudad. Pero ese regreso será en carro, quiero disfrutar, detenerme en cualquier sitio cuando vea algo que quiera desfrutar con mas detenimiento, quiero respirar y llenarme de vida, La hermosa vida que te da la fuerza de la naturaleza.

El NY detrás de los landmarks

Hace tiempo tenía pendiente escribir algo de NY, es una de las ciudades que mas he visitado en los últimos años, es una de mis favoritas, y no había puesto nada de ella, no era justo. Asi que aprovecho que la semana santa me dió la oportunidad de volver, y disfrutar esta ciudad de una forma diferente, y así mostrar algo mas de lo simplemente conocido por una ciudad que todos sentimos conocer muy bien ya que la hemos visto demasiadas veces en el cine, y en series de TV.

Quien no conoce el famoso Central perk, donde nuestros "friends" se sentaban a hacernos reir durante 10 años, o las escaleras de la casa de Carrie Bradshow, donde cualquiera de sus pretendientes (cada uno mas guapo que el otro) se depedía de ella, durante 6 años?, o incluso las escaleras del high school donde "S" o "B" nos han hecho ver un poco del mundo de las upper east siders?, eso por no decir el empire state, la torre Chrysler, la estatua de la libertad, el puente de Brooklyn, el flatiron building, times square o el central park, que han sido, son y serán mucho mas explotados.

Pues este viaje era un redescubrimiento de la ciudad. A diferencia de otros viajes, ni iba con amigos, ni llevaba la maeta llena, ni tenía nada preparado. Simplemente metí a la maleta 3 cosas (una de ellas era otra maleta), aun después de haber ido muchas veces, me compré una guía en el aeropuerto, vacié la memoria de la cámara, y me monté en el avión con destino a la parte menos turística de una ciudad llena de sitios turisticos y ampliamente conocidos.

Siempre lo he acepatado, lo mejor que tiene NY para mí es el sitio donde me quedo cada vez que estoy en la ciudad, la casa de mi amiga Sonia, este es un sitio donde siempre, siento que estoy en casa. Un lugar con calor de hogar, amor desbordante y mucha, mucha buena energía. Asi que sabiendo que llegaba a "casa" decidí volar incluso al aeropuerto que me faltaba conocer, volé con escala en Philadelphia y luego en avión pequeño, de hélices, 25 minutos después del despegue estaba sobrevolando Manhattan, como pocos pueden hacer después del 11S, y aterrizando en La Guardia.

Mi primera sorpresa fue encontrarme con mis amigos esperándome en el aeropuerto, me dió mucha felicidad verlos allí, y sentirme tan querida, y tan bien recibida, como siempre lo han hecho!!!, esa tarde solo hizo falta una jarra de café en la mesa, y estar juntas para ponernos al día de nuestras cosas, para sentir que nunca dejamos de estar al lado la una de la otra, y para saber que las buenas amistades son lazos eternos que no se rompen con la "facilidad" que da la guillotina de la distancia.

Los días siguientes fueron para descubrir la Nueva York que no había visto en otros viajes, lo primero que hice fue cruzar el puente de Brooklyn, he de confesar que hace varios años, solo llegué a la mitad, y no se si fue porque fui después de haber caminado durante todo el día, o porque tenía el estado físico de un relojero, pero me había parecido casi imposible de cruzar, me cansé mucho, y por eso solo llegue a la mitad, pero esta vez fue lo primero que hice al salir de la casa, el clima ayudaba y seguro que tengo mejor estado físico, porque me pareció no solamente muy fácil, sino super entretenido. disfruté de la vista, de la gente, del viento, de la caminata, y de lo que me encontré al otro lado del puente.

Siempre me ha impactado mucho la amabilidad de los neoyorkinos, se ofrecen a ayudarte cuando te ven con el mapa en la mano, te quieren tomar las fotos cuando ven que te las tomas a ti mismo, y siempre están dispuestos a una palabra amable, así que no me fue difícil encontrar quien me tomara fotos, o quien me indicara si no sabía bien por donde estaba caminando.

El resto de tiempo lo invertí en subirme al metro, elegir "al azar" una estación para bajarme, y caminar por las calles que me parecía que podían ser interesantes, visite galerías de arte, tiendas preciosas y decoradas con mucho gusto, que no conocía, me movi por Soho, el village, meatpacking y Chelsea con mucha tranquilidad, me encontré con esa casa de Friends tan visitada, donde el famoso "central perk" no existe, pero hay una cafetería diferente y que por dentro no se parece en nada a nuestro sitio conocido, pero que también esta lleno de gente; me tomé fotos con conejos de pascua, con cerdos de peluche que había en las tiendas, esquivé las aglomeraciones y las filas que había en los sitios mas conocidos, el único sitio que no pude esquivar fue Times Square...es imposible.

Por fin pude ir al Guggenheim, que las otras veces que había ido estaba en remodelación, y no pude mas que sorprenderme nuevamente de la obra de uno de mis arquitectos fetiche, tanto por dentro, como por fuera este museo es diferente, es fácil de visitar y el análisis que hacen en la audioguía de las obras es super interesante.

Tuve la fortuna de coincidir con el festival de cine de TriBeCa, y de haber podido ir a ver alguna película, e incluso asisitir a una sesión de foro con la directora de la película Paraisos Artificiales, que es no solamente muy joven, sino super pila!!, la película es muy buena, la recomiendo. También pude ir al musical del Rey León, que, vale la pena decirlo, es uno de los mejores musicales a los que he asistido, por la puesta en escena, por el vestuario, la escenografía, la música...todo!.

Y como no podía evitarlo, el broche de oro de la ciudad, fueron las compras, el outlet de Woodbury, al que llegué con una amiga y una maleta vacía, y salí con una amiga cansada, la maleta llena y la cuenta un poco mas vacía. Obviamente estando allá, también tenía que hacer la visita obligada a la tienda apple, de la que salí con un nuevo "juguetito", y fuí al mercado de Chelsea que me sorprendió de forma muy positiva, y donde compré también los ingredientes perfectos para una cena en "mi casa" de NY.

Caminé la ciudad, disfruté de los colores de la primavera, pasé frio, comí delicioso, no podía faltar la visita a Magnolias Bakery, encontré sitios maravillosos como Washington Mews, que son unos antiguos establos, que ahora de han convertido en viviendas, pero que guarda ese encanto del antiguo NY, visité Little church around the corner, que es una pequeña iglesia (como el nombre indica) que nunca te imaginas que puede estar allí al lado del empire state, y ser tan pequeña y tan hermosa, disfruté de mi amiga, y volví a ver desde otra óptica esa ciudad tan conocida y tan nueva cada vez que voy.

lunes, 31 de enero de 2011

Córdoba, de la herencia a lo propio

















Andalucía ha sido una de mis tareas pendientes en España, y ahora que estoy un poco mas lejos, pues se me ha complicado, pero el dicho "nunca es tarde cuando la dicha es buena" aplica totalmente, porque hace ya unos años estuve en Granada y me dejó muy gratamente impresionada, , y ahora el turno fue para Córdoba.

Las claves para una buena estancia me las dió una amiga que juega de local en Córdoba, el hotel estaba exactamente al frente de la mezquita, y como siempre, estaba bien acompañada, así que no había mas que iniciar la travesía.
Desde Barcelona avión a Sevilla, autobus a la estación de trenes, y tren a Córdoba. Al final, después de unas 3 horas estaba llegando al hotel.
Lo primero que tenía que hacer era probar la gastromonía Cordobesa, y no puedo mentir, para ser solo un fin de semana, comí mas Salmorejo que todo el que he comido en mi vida. (para mis amigos del otro lado del Atlántico, el salmorejo es una crema con una consistencia parecida al hummus, pero que se prepara con tomate, ajo, aceite, vinagre y pan, que se sirve con virutas de jamón serrano y huevo cocinado)...una absoluta delicia!!!.

Además Probamos los flamenquines, que probablemente no comimos en el mejor sitio, así que no me gustaron demasiado, y el rabo de toro, que estaba francamente bueno!. por demás, aceitunas deliciosas, la tortilla de patatas del Santos, y practicamente todo el fin de semana tapeando y tomando cañitas.

Además de comer, pues también había que caminar para bajar la comida, y conocer la ciudad, que he de decir que me gustó mucho, primer paso obligado: la mezquita-catedral que no solamente es patrimonio de la humanidad, sino que es un sitio bellísimo; esta mezquita, durante algún tiempo llegó a ser la segunda más grande del mundo, sólo por detrás de la Meca; aunque este puesto se lo quitó luego la mezquita azul de Estambul (otro sitio al que tengo que ir).

La arquitectura de la mezquita-catedral, tiene una particular mezcla de estilos, desde el mudéjar de la puerta del perdón, hasta el renacentista de la parte de la catedral cristiana propiamente dicha.

Pero lo mas representativo, su bosque de columnas coronadas por arcos fabulosos en dos colores resalta su inmensidad, y su belleza, y los jardines que la rodean, llenos de naranjos, le dan un toque mucho mas especial.

Nuestro paseo siguió por el alcázar, que es otro sitio precioso, sus jardines trasladan un sentimiento de tranquillidad inexplicable y los mosaicos que tiene en su interior, que datan del siglo II DC, son una muy pequeña muestra de lo que nuestros antepasados eran capaces de hacer con mucho menos de lo que nosotros tenemos en la actualidad.

Pero además de los monumentos clásicos a visitar, hay que caminar por las calles de la judería, perderse un poco y descubrir jardines aparentemente escondidos y calles llenas de flores porque es todo un placer, y si coincide en que hay un mercado medieval, ya la experiencia puede ser total!, allí no solamente todos lo que trabajaban en los puestos estaban totalmente vestidos de época, sino que había espectáculos de música y malabares que te hacían viajar con la mente a otra época.

El cristo de los faroles es muy particular, pero no solamente por estar rodeado de faroles (como su nombre lo indica) sino porque cuando llegas, casi llama mas la atención la cantidad de antenas que lo rodea. Allí nuestra anécdota fue pedirle a una pareja que pasaba por ahí que nos hiciera una foto, y cuando la miramos era una excelente foto de grupo...pero y, ¿el cristo?, pues creo que al fotógrafo no le pareció relevante, porque decidió que no debería salir!, así que a esperar a que alguien mas pasara y nos incluyera el monumento en la foto, ya que para algo estábamos muertos de frío parados al frente!.

martes, 28 de septiembre de 2010

Llenando el álbum en Amsterdam











En España estamos empezando el otoño, pero creo que en Holanda está empezando el invierno, porque el frío que pasamos no era normal para estar en septiembre. Pero Amsterdam es un reclamo muy importante para querer perderselo!.

Para la estancia, nos quedamos en un B&B en Overhamsesluis, lo suficientemente lejos del centro como para tener total tranquilidad, pero lo suficientemente cerca, para ir y venir rápidamente; teníamos el tram en la esquina, y un parque precioso al lado, por el que podías llegar al centro también dandote un paseito, teníamos un desayuno fabuloso, y un canal al lado.

Amterdam no solamente tiene una oferta cultural impresionante, con una gran cantidad de museos, entre los que está es Rijsk que es una de las mayores pinacotecas del mundo, y el Van gogh, con una buena parte de la obra de Vincent, sino que ofrece diversión, poca contaminación por la cantidad de bicicletas, un ambiente con una cierta magia que te lleva a no querer dejar de andar por la ciudad.

Al principio las bicicletas me dieron muy buen rollo, pero pasadas unas horas, me empecé a preguntar cual era realmente el lugar de nosotros, los peatones, en la ciudad, porque las aceras están invadidas por carros, bicis y motos parqueados, las ciclovías son para las bicis, la calle es para las bicis, los andenes son para las bicis, los parqueaderos son para las bicis, y nunca...nunca, puedes caminar con tranquilidad, porque da igual por donde vayas, siempre tendrás el sonidito de la campana de las bicicletas que te llega por cualquiera de los costados, así que primero tu adivinas por cual lado viene el sonido, te mueves para el otro lado, esperas que pasen los dueños de la ciudad, y luego puedes continuar.

Así que mi conclusión rápida es que en Amsterdam si quieres ser alguien, debes andar en bicicleta, y mejor si esta no tiene frenos, porque así te mimetizas más!

No puedo dejar de hablar de un clásico en Amsterdan, el barrio rojo donde está muy bien perderse, y también entrar a un sex shop, seguro que algo diferente, raro o hasta freak te encuentras. Eso sí para perderse por allí, es mejor la noche, ya que obviamente en la mañana pierde un poco de la gracia, ya que no se ve tan "rojo" y las chicas detrás de los cristales ya no son tan guapas, pero también vale la pena, se ven cosas diferentes a una hora y a otra.



Pero la ciudad tiene mas cosas, la casa de Anna frank donde hay que presentarse muy temprano si no queires hacer una fila interminable, Leidseplein, y la plaza Damm, cada una diferente, cada una con su movimiento a una hora distinta. La casa de Rembrandt, y su monumento flanqueado por chicos bailando hip hop, y obviamente el paseo en barco por los canales.


Está muy bien darse un paseo por lo que todos llamamos el museo Heineken, y que que ellos llaman Heineken experience, donde te das un paseo por la elaboración de la cerveza, por la historia de la marca, por la publicidad, puedes grabar un video cantando, personalizar una botella y obviamente hacer una degustación de cerveza.
En resumen Amsterdam es la ciudad de la tolerancia (y hay mucha) la Venecia del norte, y el sitio conde mi amigo Jay casi llena el álbum con todas las monas que se encontró, hasta creo que las tenía repetidas!!!!




Lanzarote, blanco sobre negro
















Final del verano, fin de semana, previsión del tiempo en Barcelona: Lluvias, cual es el mejor sitio para escaparse? Canarias, allí donde nunca es invierno!!.


Nunca había estado allá, y nunca había estado en un paisaje lunar tan lindo, toda la isla es tierra volcánica, salpicada de casas blancas tanto en el interior como en la playa. No es muy grande, por lo que se puede recorrer en poco tiempo. La forma ideal de hacerlo? a mi me funcionó muy bien el 4x4 alquilado para recorrer no solo las carreteras asfaltadas, sino también las que estaban sin pavimentar, comimos un poco de tierra, pero cada vez que llegabamos a un alto, la vista hacía que la tierra que teníamos desde la cebza a los pies, valiera la pena.
En la isla me sorprendió la inicipiente cultura vinícola, yo no lo sabía, tampoco me hubiera imaginado que es este terreno tan agreste se pudieran tener cepas de la forma en que te las encuentras, es muy curioso, ya que están en una especie de huecos en forma de cono en la tierra, ya que al ser terreno volcánico, deben plantar las cepas mas abajo para que puedan tomar humedad de la tierra. No vamos a mentir, en un país de vinos, estos no son los mejores que he probado, pero están bien, son todavía muy jóvenes, pero seguro que en poco tiempo llegarán a ser buenos vinos de crianza y reserva.




Otra buena alternativa es darse un paseito en barco, pasarse por playa papagayo, y disfrutar la brisa marina, fondear en un lugar tranquilo y darse un bañito, esto no tiene precio!, el agua estaba a una temperatura ideal (era principio de septiembre) y aunque dicen que se puede bucear, yo intenté hacer algo de snorkel a ver si se veía algo, así que si tenemos que poner una pega o defecto, este es que realmente había poco para ver. Pero me quedo con una frease que leí en una revista que definía Lanzarote como "un bello escenario donde conviven tierra y mar, destrucción y origen, un cataclismo en reposo"

Malaysia mas occidente que oriente



















Hace algunos años oí por primera vez a alguien organizar un viaje a Malasia, realmente no me llamaba tanto la atención, hasta que me dediqué a ver que podía encontrar en un país del que no tenía grandes referencias.

Después de dejar Vietnam, tan asiático, tan caótico, tan caluroso, el impacto fue muy grande al tener un cambio tan radical. País musulmán y en pleno ramadhan, pero, afortunadamente para nosotros, sin limitaciones para quien no practica la religión o decide simplemente no someterse al ayuno.
Al hablar de un país musulmán es fácil hacérse una idea de como puede ser el país, pero cuando llegas, no hay nada de lo que uno puede tener como una imagen preconcebida del país, hay un gran contraste entre la occidentalidad que destilan las ciudades, y la gente comiendo con la mano inmediatamente cuando, desde los minaretes, salía el anuncio de que podían terminar el ayuno.

Al día siguiente de llegar era el día de la independencia, que, entre otras cosas, es muy reciente, sólo cumplían 53 años como nación, y eso hacía que Kuala Lumpur fuera un total festival de banderas, la plaza de la independencia tenía una bandera gigante, y se empezó a llenar de gente dispuesta a hacer picnic, en cuanto tenían vía libre para comer, además porque a esa hora ya bajaba el sol.

Nos informaron de los fuegos artificales de la independencia en las torres Petronas, y obviamente ahí estábamos desde muy pronto para cenar en el centro comercial del que se sostienen las torres, allá comimos delicioso, aunque al final, nos aventuramos a pedir un postre que era según la carta una "delicia malaya" y así como lo de los callos malayos tiene sus sentido, porque en general l@s malay@s son fe@s, el postre que se suponía, era una delicia, era una cosa muy rara, y con malísima apariencia. En resúmen era un postre con fríjoles, maíz, unos fideos y encima un granizado de frambuesa o fresa, que lo hacía ver rico, hasta que metías la cuchara.

Al terminar con nuestra experiencia del postre, fuimos a sentarnos para esperar los fuegos artificiales, obviamente estuvimos aprovechando para tomarnos todas las fotos posibles con las torres, las miramos, nos emocionamos, nos sorprendimos, observamos a la gente, y al final nos devolvimos a casa sin ver nada, porque al parecer, en Malasia, una llovizna "espanta-bobos" es un aguacero de grandes proporciones que impide que el espectáculo de fuegos artificiales de celebración de la independencia pueda llevarse a cabo.

En Kuala Lumpur hay muchas cosas para ver, y si se quiere subir a las petronas hay que organizarlo muy bien, nosotros no lo pudimos hacer, ya que quien había reservado los tiquetes, no fue la misma persona que fue a retirarlos en la taquilla, y nos quedamos sin subir; pero en cambio pudimos ir a la KL tower, desde donde también se ven las Petronas, y tiene una vista espectacular!, así que la decepcion no fue tan grande. Hay un jardín botánico inmenso y un jardín de aves en el que viven en semi-libertad, ya que no están en jaulas propiamente dichas, pero no salen del parque.
Estuvimos también en Malacca, la ciudad mas antigua de Malasia, y nos encontramos restos de muchas culturas que fueron habitantes de la ciudad: Portugueses, Holandeses, Japoneses, Ingleses... Es una ciudad declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, y un viaje en el tiempo, donde te encuentras calles con construcciones antiguas, y mercados, una impactante iglesia de color totalmente rojo, y una mezquita construida sobre una isla artificial (seguro es que no había espacio suficiente en tierra firme y tocaba hacer la isla y la mezquita), un sitio que no podíamos perdernos, y al que me da penita no haber podido dedicar mas tiempo.
Luego fuimos a Langkawi, la idea era descansar y no hacer grandes cosas, en el hotel había suficientes cosas para pasar el tiempo, pero obviamente yo tenía que ir a bucear, y la experiencia fue totalmente fascinante, en la carretera nos encontramos monos a cada momento, y cuando llegamos al agua, fue como entrar en los estudios Pixar y estar viendo "buscando a Nemo": peces payaso (nemos), peces loro, medusas, trigger fish (uno que casi me muerde por pura ignorancia mía), tiburones baby, caballitos de mar, tortugas, y muchos más!.

Otro día hicimos snorkel en una playa preciosa en la que sin necesidad de tirarte al agua ya veías los peces, y lo mas excitante de todo fue estar ahí con una barracuda, lo mas miedoso era saber que estábamos nadando entre "su comida", pero aún con susto, valió la pena estar allí, nadar con ella, y lo mejor, poder tomarnos mil fotos dentro y fuera del agua, disfrutando del paisaje, del agua calentita, del hotel y especialmente de la buena compañía!

lunes, 13 de septiembre de 2010

Vietnam, el país de las mil ocupaciones



Este viaje, a diferencia de los otros que he contado, no empezó particularmente bien, incluso durante un momento, pensé en devolverme a mi casa y olvidarme de esto. Pero al final pudieron mis ganas, pudo esa guerrera que tengo dentro, y me dije...son tan importantes las aerolíneas para que logren amargarte las vacaciones?, pues NO, no tener maleta tiene que amargarte las vacaciones?, pues NO, así que me embarque en lo que yo he llamado el peor trauma gringo de todos los tiempos, y no me arrepiento para nada.

La primera impresión al llegar a Vietnam, llegues por donde llegues, es que te derrites del calor!, la humedad es desesperante, la ropa se pega, y sudas sin parar. Empiezo por Hanoi, que aún a pesar de ser la capital, tiene mas cara de pueblo que de ciudad, las motos tienen tomadas las calles, y no entiendo muy bien de que manera, no se chocan las motos con los carros, ni los peatones, pero si tu te mimetizas, y no miras antes de cruzar, seguro que lo logras, y nadie te atropella.

A mi personalmente la ciudad no me gustó mucho, pero le doy el beneficio de que es bastante mas auténtica, como mas "asiática" que Saigón, aunque ves gente limpiando siempre, da la impresión de ser una ciudad un poco sucia, pero tiene ese encanto de las mujeres cargando esa especie de "palo con dos canastas" donde transportan de todo loq ue uno se pueda imaginar, además ellas siempre van ataviadas con su correspondiente gorro "vietnamita" ya que, aunque lo ví en China, aqui si se utiliza de manera corriente, tanto en el campo, como en la ciudad.

En La bahía de Halong no hay palabras suficientes para describir la bell
eza de la naturaleza, cada día me hago mas fan de ella y las formas que define caprichosamente. Son mas de 2000 islas en la bahía, con cuevas que puedes visitar, y con barcos que la recorren llenos de turistas alucinados con la belleza del lugar. Alguien me contó que perdió la magia cuando en la mitad de la noche en el barco del lado unos australianos bailaban la macarena, a mi no me pasó, así que la magia no se perdió, mas que por un tifón que venía anunciado y nos sacaron de allí y no pudimos dormir en el barco como lo teníamos planeado. La noche fue en el pueblo de Halong, si algún día van, y les proponen dormir allí digan que NO, es un pueblo en el que no hay absolutamente nada que hacer, ni playa, ni tiendas, ni bares, ni gente...NADA!.


Luego estuvimos en Hoi an-Da nang, que sitio!!!!, por las calles era como estar por algún pueblo de la costa colombiana, las casas tenían ese aire, hasta que te cruzabas un templo chino, o mujeres con sus gorros vietnamitas que vendían silbatos, o algún tipo de artesanía. el puente japonés era super lindo, aunque para cruzarlo tenías que tener un ticket, nosotros a la ida lo teníamos, pero a la vuelta no, así que tuvimos que bordearlo y dar una vuelta mas larga, pero así conocimos mas!.

Obviamente no puedes dejar de entrar a las mil sastrerías donde en cuestión de 4 o 5 horas te hacen el traje, abrigo, camisa, o la prenda de ropa que quieras, ya sea sacada de un catálogo que tienen allí o una foto de una revista que traigas tú, es sobre medidas, y a un precio bastante mas que razonable. Como era de suponer, yo caí, y ahora tengo un abrigo que estrenaré el próximo otoño-invierno. Lo que sigo sin entender es como para arreglar un dobladillo (los bajos) de un pantalón, en España se tardan hasta 2 semanas, mientras aquí en 5 horas me hicieron un abrigo, que alguien me lo explique!

Ho chi minh city (antigua Saigón) en el sur, es de los sitios mas afectados por la guerra...bueno, por las mil guerras ya que este país fue ocupado muchas veces, su posición estratégica junto a China lo hace bastante apetecible para otros países con ganas de expansión.

La ciudad es mucho mas occidental y con mas cara de capital que Hanoi, su característica mas llamativa son los cables de la luz, teléfono y demás que están por las calles en unas marañas impresionantes, y que dan al centro de la ciudad un toque bastante "particular". Aqui probé el Pho, comida típica vietnamita que es una sopa con mil hierbas frescas, brotes de soya, salsa de soya, pollo, y cilantro que tiene un sabor inconfundible, una completa delicia!. Aquí se ve menos "autenticidad" pero la ciudad tiene su encanto, caminarla es bastante fácil, y hay muchos sitios para comer, nosotros comimos en un sitio donde te ponen la comida cruda y en la mitad de la mesa tienes una parrillita y hacer la comida ahí mismo y también muchos sitios preciosos para comprar.







El delta del mekong, fue la parte mas salvaje de nuestro viaje, el río es impresionante, y navegar por sus múltiples brazos, es toda una experiencia, como también lo es el recorrer sus casas, ver sus tiendas de pueblo, el mercado flotante que no era lo que esperábamos, pero también era interesante ya que cada barco tiene en un palo tipo mástil colgando uno de los productos que vende, para que así sea más fácil identificarlo.


Dormimos en una casa local, que fue una experiencia total!, morimos de calor, y gracias a las mosquiteras de las camas logramos salir casi invictos frente a las picaduras, nuestras maletas las llevaron montadas en moto y amarradas como pudieron.

Aprendimos mucho de su cultura, nos llamó la atención que hay pocos hombres de mediana edad, esto es por causa de la guerra, es una sociedad extremadamente machista, pero en la que las que hacen el trabajo duro son las mujeres, mientras los hombres duermen en las hamacas, tienen una especie de comunismo, que ni es comunismo, ni es nada, y aprenden español en Cuba, se consideran bastante tímidos, pero los hombres siempre están salidos (arrechos), y la comida la clasifican de acuerdo a su utilidad para el sexo.

Al final dormir en una casa de pueblo, en camas de campaña, cruzar las calles sin mirar a los lados, comer Pho, descubrir que los gorros "vietnamitas" no son un reclamo turístico, sino que se usan de manera corriente, montar en barco por mar y río, estar con amigos tremendamente generosos que siempre estuvieron dispuestos a compartir su ropa y sus cosas con esta "sin maleta", probar la serpiente, recorrer caminos de tierra en bici...eso, es lo mejor de Vietnam!